En un país como Argentina, donde los escenarios cambian constantemente, es necesario ejercitar procesos de adaptación que permitan la adecuación de nuestros emprendimientos al replanteo constante de las reglas de juego.En este sentido, me parece importante hacer una reflexión sobre las normas ISO 9000, como una herramienta útil para el incremento de la competitividad de las organizaciones.
Como se sabe, los sistemas de calidad con certificación ISO 9000 tienen como primera ventaja el amplio reconocimiento internacional que estas normas presentan en los principales mercados del mundo, fundamentalmente en Europa (de donde son originarias), Estados Unidos y Japón. Pero la gran mayoría de las pymes tucumanas no colocan sus productos en el exterior, por lo que no están “obligadas” por estos mercados ha incursionar en la materia.
También podemos indicar que las normas constituyen una verdadera carta de presentación para ganar nuevos clientes. Pero muchos consumidores finales en nuestra región no saben muy bien que significan las normas ISO, y algunos, creen incluso que es solamente una cuestión de “marketing”, lo que evidentemente es peor aún.
Por último, podemos señalar que la certificación ISO 9000 es frecuentemente exigida por organismos privados y multilaterales como requisitos para el financiamiento de nuevos emprendimientos. Pero por estos lados no se ven muchos proyectos, o lo que es más grave, aún existiendo proyectos, no se ve que este tipo de financiamiento llegue.
Al ver las cosas de esta manera, hemos tirado por tierra tres importantes ventajas que tienen las normas ISO en su conjunto. Entonces, como se explica que distintas empresas tucumanas se han interesado en el tema, y algunas de ellas incluso ya logró la tan ansiada certificación.
Sin duda, estos se basa en el entendimiento por parte de algunos empresarios locales, que más allá del aval que representa la certificación internacional, las normas ISO implican avances aún más significativos en lo que hace al ordenamiento interno de las empresas, lo que inexorablemente se traduce en la eficientización de procesos.
Tal ordenamiento interno se sustenta, por un lado, en el compromiso de todos los niveles de la empresa en la defensa de la calidad, y por otro, en la delimitación clara y precisa de las todas actividades involucradas en los procesos principales de la organización.
Más aún, la verdadera clave está en no conformarse con la certificación, sino comprender que con ISO 9000 el tema recién empieza. De todas maneras, debemos ser cautos, ya que algunas organizaciones que obtuvieron en su momento la certificación han conseguido grandes resultados, pero otras en cambio, no han alcanzado todos los beneficios que esperaban, e inclusive generaron un importante rechazo interno al no concretarse sus expectativas.
Afortunadamente, todos esos inconvenientes se pueden evitar con un adecuado diseño y ejecución del proceso de certificación. Dado que considero que contribuir al sostenimiento y desarrollo de las organizaciones, es responsabilidad de todos, desde la experiencia de haber participado en procesos de certificación, puedo señalar algunos puntos a ser tenidos en cuenta:
- Establezca objetivos que se puedan medir. Por muy obvio que pueda parecer, defina de la manera más detallada posible los objetivos específicos del proyecto de certificación.
- Involucre a la alta dirección. Un proyecto de certificación ISO 9000 es lo suficientemente importante desde el punto de vista estratégico como para que los directivos lo deban apoyar de manera activa.
- Involucre a todo el personal. Tan importante o más que involucrar a los directores y máximos ejecutivos es solicitar y trabajar conjuntamente con los verdaderos usuarios de los procesos en la empresa, de lo contrario se corre el riesgo de desarrollar procesos que conlleven más problemas que soluciones para la gente que supuestamente se va a beneficiar de ellos.
- Utilice un plan evolutivo. De esta forma la complejidad del proyecto se divide en 'pedazos' más manejables con objetivos específicos, que permiten conseguir resultados en un razonable margen de tiempo, generando a la vez entusiasmo en la gente.
- Controle y evalúe permanentemente. Mida, controle y analice la efectividad de los procesos continuamente para mejorar su rendimiento. El concepto de mejora contínua implica que los procesos están en continua evolución y evaluación.






